Historia Quesa

En este témino municipal fueron descubiertas en 1972 unas importantes pinturas rupestres en un abrigo situado en la parte occidental del río Grande, abrigo nominado "de Voro" en atención a su descubridor Gómez Bellod. Corresponde al denominado Arte levantino, manifestación de las creencias de los últimos cazadores-recolectores de hace 10 000 años.

Contiene numerosas figuras de ese estilo entre las que se ven arqueros desfilando, mujeres, cabras, etc. de color rojo vinoso. Son de una importancia suma pues han sido declaradas Patrimonio Mundial por la Unesco desde 1998. Aparte de estas pinturas prehistóricas, sólo se conoce en este territorio los restos de un poblado de la Edad del Bronce, típico de la cultura del Bronce Valenciano, en el cerro de la Rotura.

Los moros, que fueron sus fundadores, la llamaron Queixen, que significa “pueblo azotado por vientos de poniente”. Tras la conquista, en 1248, pasó al dominio de D. Jaime, denominándose Quesa. Entre el pueblo de Quesa y el de Bicorp existió un poblado llamado Benedriz, formado por 16 casas, que fue despoblado tras la expulsión morisca, quedando totalmente abandonado, y con el paso del tiempo las casas fueron asolándose.

La población de Quesa estuvo sujeta a la corona hasta el año 1387, fecha en que el Rey D. Pedro IV el Ceremonioso ofreció como regalo a D. Pedro de Jérica la jurisdicción alta y baja de la alquería de Navarrés y de Quesa.

En 1604 el Rey Felipe III dio el título de condado a D. Luis Castellà Vilanova, quien intentando resucitar en algún modo su apellido, denominó al pueblo Villa Castellar, pero la costumbre arraigada en el vecindario hizo que predominara el nombre de Quesa.

En el año 1690 una epidemia diezmó la población, falleciendo todos los vecinos del pueblo a excepción de una sola familia, llamada de los Garcías. Pasada la peste, acudieron a Quesa algunas familias, hasta que el 14 de febrero de 1695 fue devuelto a su iglesia el Santísimo Sacramento, los vasos sagrados y libros parroquiales que habían sido trasladados a Bicorp. Desde entonces los descendientes de la familia García celebraron una fiesta año tras año, a modo de acción de gracias, en la cual invitaban a comer a todos los vecinos y visitantes, con el propósito de atraer familias que contribuyeran a repoblar el municipio. Esta conmemoración ha perdurado hasta nuestros días, celebrándose el 14 de febrero la llamada Fiesta de la Reserva Eucarística.

El 1 de agosto de 1898 cayó un meteorito octahedrita, de hierro, de de 10,75 kilogramos.

Quesa también es reconocido por sus preciosos charcos naturales donde mucha gente de la provincia y de otros lugares de España van a bañarse.